miércoles, 12 de noviembre de 2008

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La octogésima novena noche

______________________________
“Y cuando llegó la 89ª noche

Ella dijo:

‘Y ni el mismo Cheitán, con todas sus malicias, podrá desenredar los hilos en que voy a coger a nuestros enemigos. Y he aquí el plan que hay que seguir para aniquilarlos:

‘Envía por mar cincuenta mil guerreros, que desembarquen al pie de la Montaña Humeante, donde acampan los musulmanes. Y envía por tierra a todo el resto del ejército, y de este modo se verán cercados por todas partes, y ninguno de ellos podrá escapar’.

Y el rey Afridonios dijo: ‘Verdaderamente, tu idea es una gran idea, ¡oh reina de las ancianas e inspiradora de las más sapientes!’ Y aceptó el plan, y lo puso en ejecución en seguida.

Y los navíos se dieron a la vela, y desembarcaron al pie de la Montaña Humeante los guerreros, que se apostaron silenciosamente detrás de las altas rocas. Y por tierra avanzó el resto del ejército, que no tardó en llegar frente al enemigo.

Las fuerzas combatientes eran éstas: el ejército musulmán de Bagdad y el Khorassán comprendía ciento veinte mil jinetes mandados por Scharkán. Y el ejército de los impíos cristianos se elevaba a seiscientos mil combatientes. Así es que cuando cayó la noche sobre las montañas y las llanuras, la tierra parecía una hoguera, con todos los fuegos que la alumbraban.

En aquel momento, el rey Afridonios y el rey Hardobios reunieron a sus emires y a sus jefes de ejército, y resolvieron dar la batalla al día siguiente: pero la Madre de todas las Calamidades, que los escuchaba, se levantó y dijo:

‘Las batallas sólo pueden tener resultados funestos cuando las almas no están santificadas. ¡Oh guerreros cristianos! antes de luchar tenéis que aproximaros al Cristo y purificaron con el supremo incienso de las defecaciones patriarcales’.

Y todos contestaron: ‘Benditas sean tus palabras, ¡oh venerable madre!’

Pero he aquí en qué consistía este supremo incienso de las defecaciones patriarcales: Cuando el gran patriarca de Constantinia hacía sus defecaciones, los sacerdotes las recogían cuidadosamente en toallas de seda y las secaban al sol. Después las mezclaban con almizcle, ámbar y benjuí, pulverizaban la pasta, completamente seca, la metían en cajitas de oro, y la mandaban a todas las iglesias y a todos los reyes cristianos. Y este polvo de las defecaciones patriarcales servía de incienso supremo para santificar a los cristianos en todas las ocasiones solemnes, especialmente para bendecir a los recién casados, para fumigar a los recién nacidos y bendecir a los nuevos sacerdotes. Pero como las defecaciones del gran patriarca apenas bastaban por sí solas para diez provincias, y no podían servir para tantos usos en todos los países cristianos, los sacerdotes tenían que falsificar aquel polvo mezclándolo con otras materias fecales menos santas, como por ejemplo, las de los otros patriarcas menores y las de los vicarios.

Hay que tener en cuenta que era muy difícil distinguirlas. Por consiguiente, aquel polvo era muy estimado a causa de sus virtudes, pues aquellos sucios griegos, además de las fumigaciones, lo empleaban en colirios para las enfermedades de los ojos y en estomáquicos para los intestinos. Y éste era el tratamiento a que se sometían los reyes y las reinas más grandes. Todo esto contribuía a que su precio fuese tan elevado, que el peso de un dracma se vendiera en mil dinares de oro. Y he aquí lo relativo al incienso de las defecaciones patriarcales...

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente.”

Continuará: La nonagésima noche…

Saludos
Valram

¡Recibe la colección competa en tu e-mail!, suscríbete aquí, ¡es completamente gratis!

martes, 11 de noviembre de 2008

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La octogésima octava noche

______________________________
“Y cuando llegó la 88ª noche

Ella dijo:

Y Daul'makán contestó: ‘No le he recompensado aún en la medida que se merece. ¡Pero si quiere Alah, lo haré al regresar de la guerra!’ Y entonces Scharkán pudo comprobar la veracidad de las palabras de Nozhatú, y rogó al gran chambelán que la saludase de su parte. Y el gran chambelán, cumplido el encargo, transmitió a Scharkán el saludo de Nozhatú, que pidió noticias de su hija Fuerza del Destino. Y al saber por Scharkán que estaba perfectamente, dio gracias a Alah por ello.

Cuando todas las tropas estuvieron reunidas, los dos hermanos se pusieron al frente de ellas. Y Daul'makán se despidió de su joven esclava, después de haberla instalado como se merecía.

Formaban la vanguardia del ejército los guerreros turcos, cuyo jefe se llamaba Bahramán, y la retaguardia los guerreros del Deilam (Provincia de Persia) cuyo jefe se llamaba Rustem. El centro iba a las órdenes de Daul'makán, el ala derecha la manda el príncipe Scharkán, el ala izquierda el gran chambelán, y el gran visir fue nombrado segundo jefe general del ejército.

No cesaron de viajar durante un mes entero, descansando tres días a cada semana, hasta que llegaron al país de los rumís. Y los habitantes huyeron aterrados, refugiándose en Constantinia y comunicando al rey Afridonios la invasión de los musulmanes.

El rey Afridonios mandó llamar a la Madre de todas las Calamidades, que acababa de llegar con su hija Safía, y había decidido al rey Hardobios a que se uniese con él para vengar la muerte de su hija Abriza.

Y el rey Afridonios, apenas se presentó la Madre de todas las Calamidades, le preguntó pormenores de la muerte del rey Omar Al-Nemán, y ella se apresuró a relatárselos, y entonces el rey le dijo: ‘Y ahora que el enemigo se acerca, ¿qué debemos hacer, ¡oh Madre de todas las Calamidades!?’ Y ésta dijo: ‘¡Oh gran rey, representante de Cristo en la tierra! voy a indicarte el plan que has de seguir para triunfar, y ni el mismo Cheitán, con todas sus malicias, podrá desenredar los hilos en que voy a coger a nuestros enemigos’.

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente.”

Continuará: La octogésima novena noche…

Saludos
Valram

¡Recibe la colección competa en tu e-mail!, suscríbete aquí, ¡es completamente gratis!