sábado, 4 de julio de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La tricentésima trigésima noche

Por: Valram
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"Pero cuando llegó la 330ª noche

Ella dijo:

'... más que hasta los muslos. Ya he hecho cuanto sabía'.

Al oír estas palabras, Zumurrud exclamó con acento muy duro: '¡Cómo! ¿Te atreves a desobedecerme? ¡Por Alah! ¡Como vaciles otra vez, la noche será bien nefasta para tu cabeza! ¡Apresúrate, pues, a inclinarte y a satisfacer mi deseo! ¡Y yo, en cambio, te convertiré en mi amante titular, y te nombraré emir entre los emires, y jefe del ejército entre mis jefes de ejército!' Alischar preguntó: 'No comprendo exactamente lo qué quieres ¡oh rey! ¿Qué he de hacer para obedecerte?'

Ella contestó: '¡Desátate el calzón y tiéndete boca abajo!' Alischar exclamó: '¡Se trata de una cosa que no he hecho en mi vida, y si me quieres obligar a cometerla, te pediré cuenta de ello el día de la Resurrección!'. ¡Por lo tanto, déjame salir de aquí y marcharme a mi tierra!'

Pero Zumurrud replicó con tono más furioso: '¡Te ordeno que te quites el calzón y te tiendas boca abajo, si no, inmediatamente mandaré que te corten la cabeza! ¡Ven enseguida, ¡oh joven! y acuéstate conmigo! ¡No te arrepentirás de ello!'

Entonces, desesperado Alischar, no tuvo más remedio que obedecer.

Y se desató el calzón y se echó boca abajo. Enseguida Zumurrud le cogió entre sus brazos, y subiéndose encima de él, se tendió a lo largo sobre la espalda de Alischar. Cuando Alischar sintió que el rey le pesaba con aquella impetuosidad sobre su espalda, dijo para sí: '¡Va a estropearme sin remedio!' Pero pronto notó encima de él ligeramente algo suave que le acariciaba como seda o terciopelo, algo a la vez tierno y redondo, blando y firme al tacto a la vez, y dijo para sí: '¡Ualah! Este rey tiene una piel preferible a la de todas las mujeres'.

Y aguardó el momento temible. Pero al cabo de una hora de estar en aquella postura sin sentir nada espantoso ni perforador, vio que el rey se separaba de pronto de él y se echaba de espaldas a su lado.

Y pensó: '¡Bendito y glorificado sea Alah, que no ha permitido que el zib se enarbolase! ¡Qué habría sido de mí en otro caso!'

Y empezaba a respirar más a gusto, cuando el rey le dijo: '¡Sabe, ¡oh Alischar! que mi zib no acostumbra a encabritarse como no lo acaricien con los dedos! ¡Por lo tanto, tienes que acariciarlo, o eres hombre muerto! ¡Vamos, venga la mano!'

Y tendida de espaldas, Zumurrud le cogió la mano a Alischar, hijo de Gloria, y se la colocó suavemente sobre la redondez de su historia.

Y Alischar, al tocar aquello notó una exuberancia alta como un trono, y gruesa como un pichón, y más caliente que la garganta de un palomo, y más abrasadora que un corazón quemado por la pasión; y aquella exuberancia era lisa y blanca, y suave y amplia.

Y de pronto sintió que al contacto de sus dedos se encabritaba aquello como un mulo pinchado en los hocicos, o como un asno aguijado en mitad del lomo.

Al comprobarlo, Alischar dijo para sí en el límite del asombro: '¡Este rey tiene hendidura! ¡Es la cosa más prodigiosa de todos los prodigios!'

Y alentado por este hallazgo, que le quitaba los últimos escrúpulos, empezó a notar que el zib se le sublevaba hasta el extremo límite de la erección.

¡Y Zumurrud no aguardaba más que aquel momento! Y de pronto se echó a reír de tal modo, que se habría caído de espaldas si no estuviera ya echada. Después le dijo a Alischar: '¿Cómo es que no conoces a tu servidora? ¡Oh mi dueño amado!'

Pero Alischar todavía no lo entendía, y preguntó: '¿Qué servidora ni qué dueño ¡oh rey del tiempo!?' Ella contestó: '¡Oh, Alischar, soy Zumurrud tu esclava! ¿No me conoces en todas estas señas?'

Al oír tales palabras, Alischar miró más atentamente al rey, y conoció a su amada Zumurrud. Y la cogió en brazos y la besó con los mayores transportes de alegría.

Y Zumurrud le preguntó: '¿Opondrás todavía resistencia?'

Y Alischar, por toda respuesta, se echó encima de ella como el león sobre la oveja, y reconociendo el camino; metió el palo del pastor en el saco de provisisones, y echó adelante sin importarle lo estrecho del sendero. Y llegado al término del camino, permaneció largo tiempo tieso y rígido, como portero de aquella puerta e imán de aquel mirab.

Y ella, por su parte, no se separaba ni un dedo de él, y con él se alzaba, y se arrodillaba, y rodaba, y se erguía, y jadeaba, siguiendo el movimiento.

Y al amor respondía el amor, y a un arrebato un segundo arrebato, y diversas caricias y distintos juegos.

Y se contestaban con tales suspiros y gritos, que los dos pequeños eunucos, atraídos por el ruido, levantaron el tapiz para ver si el rey necesitaba sus servicios.

Y ante sus ojos espantados apareció el espectáculo de su rey tendido de espaldas, con el joven cubriéndole íntimamente, en diversas posturas, contestando a ronquidos con ronquidos, a los asaltos con lanzazos, a las incrustaciones con golpes de cincel, y a los movimientos con sacudidas.

Al ver aquello, los dos eunucos...

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana y se calló discretamente."

Continuará: La tricentésima trigésima primera noche...

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Valram

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viernes, 3 de julio de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La tricentésima vigésima novena noche

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"Y cuando llegó la 329ª noche

Ella dijo:

'... En cuanto al motivo de mi venida a este país ha sido la busca de una persona amada a quien he perdido, y a quien quería más que a mi vida, a mis oídos y a mi alma. ¡Y tal es mi lamentable historia!' Y Alischar, al terminar estas palabras, prorrumpió en llanto, y se puso tan malo, que se desmayó.

Entonces, Zumurrud, en el límite del enternecimiento, mandó a sus dos eunucos que le rociaran la cara con agua de rosas. Y los dos esclavos ejecutaron enseguida la orden, y Alischar volvió en sí al oler el agua de rosas. Entonces Zumurrud dijo: '¡Ahora, que me traigan la mesa de arena y la pluma de cobre!' Y cogió la mesa y la pluma, y después de haber trazado renglones y caracteres, reflexionó durante una hora, y dijo con dulzura, pero de modo que todo el pueblo oyera: '¡Oh, Alischar, hijo de Gloria! la arena adivinatoria confirma tus palabras. Dices la verdad. ¡Por eso puedo predecirte que Alah te hará encontrar pronto a tu amada! ¡Apacígüese tu alma y refrésquese tu corazón!' Después levantó la sesión y mandó a los esclavos que condujeran a Alischar al hammam, y después del baño le pusieron un traje del armario regio, y montándole en un caballo de las caballerizas reales se lo volvieran a presentar al anochecer. Y los dos eunucos contestaron oyendo y obedeciendo, y se apresuraron a ejecutar las órdenes del rey.

En cuanto a la gente del pueblo, que había presenciado toda aquella escena y oído las órdenes dadas, se preguntaban unos a otros: '¿Qué oculta causa habrá movido al rey a tratar a ese hermoso joven con tanta consideración y dulzura?' Y otros contestaron: '¡Por Alah! El motivo está bien claro: ¡el muchacho es muy hermoso!' Y otros dijeron: 'Hemos previsto lo que iba a pasar sólo con ver al rey dejarle saciar el hambre en aquella fuente de arroz con leche, ¡Ualah! ¡Nunca habíamos oído decir que el arroz con leche pudiera producir semejantes prodigios!'

Y se marcharon, diciendo cada cual lo que le parecía o insinuando una frase picaresca.

Volviendo a Zumurrud, aguardó con una impaciencia indecible que llegase la noche para poder al fin aislarse con el amado de su corazón. De modo que apenas desapareció el sol y los almuédanos llamaron a los creyentes a la oración, Zumurrud se desnudó y se tendió en la cama, sin más ropa que su camisa de seda. Y bajó las cortinas para quedar a oscuras, y mandó a los dos eunucos que hicieran entrar a Alischar, el cual aguardaba en el vestíbulo.

Por lo que respecta a los chambelanes y dignatarios de palacio, ya no dudaron de las intenciones del rey al verle tratar de aquel modo desacostumbrado al hermoso Alischar. Y se dijeron: 'Bien claro está que el rey se prendó de ese joven. ¡Y seguramente, después de pasar la noche con él, mañana le nombrará chambelán o general del ejército!'

Eso en cuanto a ellos.

He aquí, por lo que se refiere a Alischar. Cuando estuvo en presencia del rey, besó la tierra entre sus manos, ofreciéndole sus homenajes y votos, y aguardó que le interrogaran. Entonces Zumurrud dijo para sí: 'No puedo revelarle de pronto quién soy, pues si me conociera de improviso, se moriría de emoción'. Por consiguiente, se volvió hacia él, y le dijo: '¡Oh gentil joven! ¡Ven más cerca de mí! Dime: ¿has estado en el hammam?' El contestó: '¡Sí, oh señor mío!' Ella preguntó: '¿Te has lavado, y refrescado, y perfumado por todas partes?'

El contestó: '¡Sí, oh señor mío!'

Ella preguntó: '¡Seguramente el baño te habrá excitado el apetito, oh Alischar! Al alcance de tu mano, en ese taburete, hay una bandeja llena de pollos y pasteles. ¡Empieza por aplacar el hambre!' Entonces Alischar respondió oyendo y obedeciendo, y comió lo que le hacía falta, y se puso contento. Y Zumurrud le dijo: '¡Ahora debes de tener sed! Ahí en otro segundo taburete, está la bandeja de las bebidas. Bebe cuanto desees y luego acércate a mí'.

Y Alischar bebió una taza de cada frasco, y muy tímidamente se acercó a la cama del rey. Entonces el rey le cogió de la mano, y le dijo: '¡Me gustas mucho, oh joven! ¡Tienes la cara muy linda, y a mí me gustan las caras hermosas! Agáchate y empieza por darme masaje en los pies'. Al cabo de un rato, el rey le dijo: '¡Ahora dame masaje en las piernas y en los muslos!'. Y Alischar, hijo de Gloria, empezó a dar masajes en las piernas y en los muslos del rey. Y se asombró y maravilló a la vez de encontrarlas suaves y flexibles, y blancas hasta el extremo. Y decía para sí: '¡Ualah! ¡Los muslos de los reyes son muy blancos! ¡Y además no tienen pelos!'

En este momento Zumurrud le dijo: '¡Oh lindo joven de manos tan expertas para el masaje, prolonga los movimientos hasta el ombligo, pasando por el centro!' Pero Alischar se paró de pronto en su masaje, y muy intimidado, dijo: 'Dispénsame, señor, pero no sé hacer masaje del cuerpo más que hasta los muslos. Ya he hecho cuanto sabía...

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana, y se calló discretamente."

Continuará: La tricentésima trigésima noche...

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