sábado, 25 de abril de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La ducentésima quincuagésima octava noche

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"Pero cuando llegó la 258ª noche

Ella dijo:

... a Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo que en El Cairo, Alepo y Bagdad, casa propia para recibir a los amigos, envió un esclavo a Grano-de-Belleza, que se había quedado en la tienda a la entrada de la ciudad, para invitarle, pero a él solo, a que le honrase con su presencia. Y Grano-de- Belleza contestó: '¡Espera que le pregunte, su parecer al jeique Kamal!' Pero el mokaddem de los camelleros frunció el ceño al oír la proposición, y contestó: '¡No, hijo mío, hay que rechazarla!' Y Grano- de-Belleza declinó la invitación.

La estancia en Damasco fue de corta duración, y pronto se pusieron en camino para Alepo; y a la llegada, el Bilateral volvió a invitar a Grano-de-Belleza; pero el jeique Kamal aconsejó la abstención, como en Damasco, y Grano-de-Belleza, sin saber por qué era tan severo el mokaddem, no quiso contrariarle. Y aquella vez también perdió el viaje y el trabajo el Bilateral.

Pero después de salir de Alepo, el Bilateral juró que en la primera ocasión las cosas no pasarían lo mismo. Y a la primera parada en dirección a Bagdad, mandó hacer los preparativos de un banquete sin precedentes, y fue personalmente a invitar a Grano-de-Belleza. Y aquella vez Grano-de-Belleza se vio obligado a aceptar, por no tener motivo fundado para negarse, y empezó por ir a la tienda a vestirse con traje a propósito.

Entonces fue a buscarle el jeique Kamal, y le dijo: '¡Qué imprudente eres! ¡Oh Grano-de-Belleza! ¿Por qué has aceptado la invitación de Mahmud? ¿No conoces sus intenciones? ¿No sabes el motivo de que le llamen el Bilateral? De todos modos, debiste preguntar su parecer a un anciano como yo, y del cual han dicho los poetas:

Pregunté al viejo: '¿Por qué andas encorvado?' Me contestó: '¡Perdí mi juventud en la tierra húmeda! Y me he encorvado para buscarla. ¡Y ahora la experiencia que pesa sobre mí es tan amarga, que me impide enderezar la espalda!'

Pero Grano-de-Belleza contestó: '¡Oh venerable mokaddem! ¡Estaría muy mal rechazar la invitación de nuestro amigo Mahmud, al cual no sé por qué llaman el Bilateral! Y además, ignoro lo que pueda perder con acompañarle. ¡No me comerá!' Y el mokaddem replicó con viveza: '¡Pues, sí, por Alah! ¡Te comerá! ¡Ya se ha comido a otros muchos!'

Al oír aquello, Grano-de-Belleza soltó la carcajada y se apresuró a ir a casa de Bilateral, que le aguardaba con impaciencia. Y ambos fueron a la tienda en que estaba preparado el festín.

Y en realidad, el Bilateral no había escatimado nada para recibir como merecía al maravilloso joven, y todo parecía dispuesto para encantar las miradas y halagar los sentidos. De modo que la comida fue alegre y estuvo llena de animación; y ambos comieron con gran apetito, y bebieron en la misma copa hasta saciarse. Y cuando el vino fermentó en las cabezas y los esclavos se retiraron discretamente, el Bilateral, ebrio de vino y de pasión, se inclinó hacia Grano-de-Belleza, y cogiéndole las mejillas con las dos manos quiso besarlas. Pero Grano-de-Belleza, muy turbado, levantó instintivamente la mano, y el beso del Bilateral no encontró más que la palma del adolescente.

Entonces Mahmud le echó un brazo alrededor del cuello y con el otro le rodeó la cintura, y como Grano-de-Belleza le preguntara: 'Pero ¿qué quieres hacer conmigo?' Le contestó: 'Sencillamente, tratar de explicarte estos versos del poeta para ponerlos en práctica:

¡Oh mis estremecimientos cuando las miradas de sus ojos me sacuden el alma! ¡Oh delicias del primer deseo que hincha sus compañones infantiles!

Mira, ¡oh ojos míos! ¡Toma lo que puedas tomar, levanta lo que puedas levantar, coge un puñado, o dos, o tres, y hazlo entrar un palmo o más! ¡Pero sin que te haga daño! ¡Hay que obrar con prudencia!

Después de haber dicho a su modo estos versos, Mahmud se dispuso a explicárselos prácticamente. Pero el joven Grano-de-Belleza, sin darse cuenta exacta de la situación, se sentía molesto con aquellos ademanes y movimientos, y quiso marcharse. Y el Bilateral le sujetó y acabó por hacerle entender de qué se trataba.

Cuando Grano-de-Belleza se enteró bien de las intenciones del Bilateral y comprendió su petición...

En este momento de su narración, Schehrazada, vio aparecer la mañana, y se calló discretamente."

Continuará: La ducentésima quincuagésima novena noche...

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Valram

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jueves, 23 de abril de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La ducentésima quincuagésima séptima noche

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"Y cuando llegó la 257ª noche

Ella dijo:

... en letras gordas sus diferentes destinos: Alepo, Damasco y Bagdad.

Apresuróse entonces a subir a las habitaciones de su esposa, que le enteró de cuanto acababa de suceder y del grave inconveniente que había en contrariar a Grano-de-Belleza. Y el síndico dijo: 'De todos modos, voy a tratar de disuadirle'. Y llamó a Grano-de-Belleza y le dijo: '¡Oh hijo mío! ¡Alah te ilumine y te aparte de proyecto tan funesto! ¿No sabes lo que ha dicho nuestro Profeta? (¡sean con Él la oración y la paz!): '¡Dichoso el hombre que se alimenta con los frutos de su tierra y halla en su mismo país las satisfacciones de su vida!' Y dijeron los antiguos: '¡No emprendáis jamás un viaje aunque sea de una milla!' Por consiguiente, hijo mío, te pido que me digas si después de estas palabras persistes en tu resolución'.

Grano-de-Belleza contestó: 'Sabe, ¡oh padre mío! que no quiero desobedecerte; pero si te opones a mi viaje negándome lo necesario, me quitaré este traje, me pondré el de los pobres derviches y recorreré a pie todos los países y todas las tierras'.

Cuando vio el síndico que su hijo estaba dispuesto a partir a todo trance, renunció a contrariar su proyecto, y le dijo: 'Entonces, ¡oh hijo mío! he aquí cuarenta cargas más; y así, con las otras diez que te ha dado tu madre, tendrás para cargar cincuenta camellos. En ellas encontrarás las mercancías adecuadas a las necesidades de cada una de las ciudades en que entres; pues no hay que tratar de vender en Alepo, por ejemplo, los géneros que prefieren los habitantes de Damasco; sería una mala especulación. ¡Parte, pues, hijo mío! y ¡Alah te proteja y te allane el camino! Y adopta precauciones, sobre todo al atravesar por el desierto del León, un sitio que se llama el valle de los Perros, guarida de bandidos salteadores, cuyo jefe es un beduino apellidado el 'Rápido' por lo súbito de sus ataques e incursiones'.

Y Grano-de-Belleza contestó: '¡Los sucesos buenos o malos vienen de mano de Alah! ¡Y haga yo lo que haga, no me pasará más que lo que se me tenga deparado!'

Como no se podía replicar a tales palabras, el síndico no dijo más; pero su esposa no descansó hasta hacer mil votos, y prometer cien carneros a los santones, y poner a su hijo bajo la santa protección de El-Sayed Abd El-Kader El-Guilani, abogado de los viajeros.

Después de lo cual, el síndico, acompañado de su hijo, a quien costó gran trabajo escaparse de los brazos de su pobre madre, que vertía sobre él todas las lágrimas de su corazón, fue a buscar a la caravana dispuesta ya. Y llamó aparte al anciano mokaddem de los camelleros y muleros, el jeique Kamal, y le dijo: '¡Oh venerable mokaddem, te confío este niño, pupila de mis ojos, y lo pongo bajo el ala de Alah y bajo tu custodia! Y tú, hijo mío -dijo a Grano-de-Belleza-, mira al que ha de hacer las veces de padre en ausencia mía. ¡Obedécele y nunca hagas nada sin consultarle!' Después dio mil dinares de oro a Grano-de-Belleza, y como último encargo le dijo: '¡Te doy estos mil dinares, hijo mío, para que puedas utilizarlos y aguardar con paciencia el momento más ventajoso para la venta de tus mercaderías, pues te guardarás muy bien de venderlas cuando estén en baja; has de aprovechar la ocasión en que los paños y otros géneros estén más en alza para colocarlos en las mejores condiciones!' Después de las despedidas, la caravana se puso en marcha y no tardó en estar fuera de las puertas de El Cairo.

Y ahora vamos con Mahmud-el-Bilateral. Al enterarse de la marcha de Grano-de-Belleza, se preparó también rápidamente, y en pocas horas tuvo a mulos y camellos cargados y ensillados. Y sin perder tiempo se puso en camino y alcanzó a la caravana a pocas millas de El Cairo. Y decía para sí: '¡Ahora, en el desierto, ¡oh Mahmud! nadie irá a denunciarte ni tampoco vendrá a vigilarte nadie! ¡Y sin temor a que te molesten, podrás deleitarte con ese muchacho!'

De modo que, desde la primera etapa, el Bilateral mandó armar sus tiendas al lado de las de Grano- de-Belleza y encargó al cocinero de éste que no se tomara el trabajo de encender lumbre, puesto que él había invitado a Grano-de-Belleza a compartir la comida en su tienda.

Y efectivamente, Grano-de-Belleza fue a la tienda de el-Bilateral, pero acompañado por el jeique Kamal, mokaddem de los camelleros. Y aquella noche el Bilateral nada sacó en limpio. Y al día siguiente, en la segunda parada, ocurrió lo mismo, y así todos los días, hasta la llegada a Damasco, porque Grano- de-Belleza aceptaba todas las invitaciones, pero iba siempre a la tienda del Bilateral acompañado del mokaddem de los camelleros.

Pero cuando llegaron a Damasco, en donde el Bilateral tenía, lo mismo que en El Cairo, Alepo y Bagdad, casa propia para recibir a los amigos...

En este momento de su narración, Schehrazada, la hija del visir, vio aparecer la mañana, e interrumpió el relato."

Continuará: La ducentésima quincuagésima octava noche...

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