domingo, 15 de noviembre de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La cuadringentésima sexagésima cuarta noche

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“Pero cuando llegó la 464ª noche

Ella dijo:

...Y he aquí que apenas hubo entrado en su casa el prendero, su hija se tapó el rostro y exclamó: ‘¡Oh padre mío! ¿Cómo te atreves a hacer entrar en el aposento de tu hija a un extraño?’ El prendero dijo: ‘¿Quién es ese extraño? ¡No hay aquí nadie más que un perro!’ Ella contestó: ‘¡Ese perro no es otro que Alí Azogue, de El Cairo, que fue hechizado por el judío Azaria el mago a causa del traje de su hija Kamaria!’ Al oír estas palabras, el prendero se encaró con el perro, y le preguntó: ‘¿Es verdad eso?’ Y el perro hizo con la cabeza una seña que significaba: ‘¡Sí!’ Y continuó la joven: ‘¡Dispuesta estoy, si quiere casarse conmigo, a devolverle su primitiva forma humana!’ Y exclamó el prendero: ‘¡Por Alah! ¡Oh hija mía! ¡Devuélvele su forma, y sin duda se casará contigo!'' Luego se volvió hacia el perro, y le preguntó:

‘¡Ya lo has oído! ¿Consientes en ello?’ El perro meneó la cola e hizo con la cabeza una seña que significaba: ‘¡Sí!’ Entonces la joven cogió una taza talismánica llena de agua, y comenzaba a pronunciar sobre ella las palabras conjuratorias, cuando de improviso se dejó oír un grito estridente y la esclava de la joven entró entonces en el aposento diciendo a su ama: ‘¿Qué fue ¡oh mi señora! de la promesa y del pacto que entre las dos hicimos? ¡Cuando te enseñé la hechicería, me juraste no verificar nunca una operación mágica sin consultarme! precisamente también yo quiero casarme con el joven Alí Azogue, que ahora está convertido en perro: y no consentiré que se le transforme en hombre más que con la condición de que nos pertenezca a ambas en común y pase una noche conmigo y una noche contigo!’ Y en cuanto la joven accedió a este arreglo, su padre le preguntó, muy asombrado de todo aquello: ‘¿Y desde cuándo estás iniciada en la hechicería?’ Ella contestó: ‘¡Desde que llegó esta esclava nueva, que la había aprendido estando al servicio del judío Azaria, pues a hurtadillas hojeaba los libros mágicos y los volúmenes antiguos de ese insigne mago!’

Tras de lo cual cada una de las dos jóvenes cogió una taza talismánica, y después de haber murmurado en lengua hebrea algunas palabras, rociaron con el agua al perro Alí, diciéndole: ‘¡Por las virtudes, y los méritos de Soleimán, torna a convertirte en un ser humano vivo ! Y al instante saltó sobre sus dos pies Alí Azogue, más joven y más hermoso que nunca. Pero en aquel mismo momento se dejó oír un grito estridente, abrióse de par en par la puerta, y una maravillosa joven hizo su entrada en la estancia, llevando en sus brazos dos bandejas de oro superpuestas; en la bandeja áurea de abajo estaban el traje de oro, la corona de oro, el cinturón de oro y la babucha de oro, y en la bandeja de arriba, que era más pequeña, estaba la cabeza cortada del judío Azaria, sanguinolenta y con los ojos extraviados.

‘Porque aquella tercera joven tan bella no era otra que Kamaria, la hija del mago, que poniendo las dos bandejas a los pies de Alí Azogue le dijo: ‘¡Aquí te traigo, ¡oh Alí! los efectos que codiciabas y la cabeza de mi padre el judío, porque te amo! ¡Sabrás también que me he vuelto musulmana ahora!’ Y pronunció: ‘¡No hay más dios que Alah! ¡Y Mohammed es el enviado de Alah!'.

Al oír estas palabras, contestó Alí Azogue: ‘¡Consiento en casarme contigo a la vez que con estas dos jóvenes que están aquí, ya que siendo mujer y contra los usos corrientes, me traes un presente nupcial tan hermoso! ¡Pero es con la condición de regalar estos objetos a Zeinab, hija de Dalila, a quien deseo tener como cuarta esposa, puesto que la ley permite cuatro esposas legítimas!'‘ Kamaria accedió a ello, y también las otras dos jóvenes. Y preguntó, el prendero: ‘¿Nos prometerás, por lo menos, no tomar concubinas además de tus cuatro esposas legítimas?’ Alí contestó: ‘¡Lo prometo!’ Y cogió la bandeja de oro que contenía los efectos de Kamaria, y salió para llevárselos a Zeinab, la hija de Dalila.

Mientras se dirigía a casa de Dalila, vio a un vendedor ambulante que llevaba a la cabeza una bandeja grande con confituras secas, halawa y almendras garrapiñadas, y se dijo: ‘¡Estará bien que lleve conmigo dulces de estos para dárselos a Zeinab!’ Y he aquí que el vendedor, que parecía acecharle, le dijo: ‘¡Oh mi amo, no hay en Bagdad quien saque como yo la confitura de zanahorias con nueces! ¿Cuánto necesitas? ¡Pero antes de comprarme nada, prueba este pedacito y dime cómo lo encuentras!’ Y Azogue cogió el pedazo y se lo tragó. Pero en el mismo momento cayó al suelo como inanimado. El pedazo de confitura estaba mezclado con bang; y el vendedor no era otro que Mahmud-el-Aborto, que ejercía el oficio lucrativo de despojar a sus clientes. Había visto todas las cosas hermosas que llevaba Azogue, y le había narcotizado para robárselas. En efecto, no bien quedó Azogue tendido sin movimiento, el Aborto se apoderó del traje de oro y de las demás cosas y se dispuso a huir; pero de pronto apareció a caballo Hassán-la- Peste, acompañado por sus cuarenta guardias, y vio al ladrón y le detuvo. Y el Aborto no tuvo más remedio que declarar y enseñar a Hassán aquel cuerpo tendido en el suelo. Al punto Hassán, que desde la desaparición de Alí recorría en busca suya con sus guardias todos los barrios de Bagdad, hizo traer contrabang y se lo administró. Y cuando hubo despertado el joven, sus primeras palabras fueron para pedir noticias de los efectos que llevaba a Zeinab. Y Hassán se los enseñó, y después de las efusiones propias del encuentro, le felicitó por su destreza, y le dijo: ‘¡Por Alah, nos superas a todos!’ Luego le condujo a casa de Ahmad-la-Tiña, y tras nuevas zalemas por una y otra parte, se hizo contar toda la aventura, y le dijo: ‘¡Pues entonces el palacio encantado del mago te corresponde por derecho propio, ya que una de tus cuatro esposas va a ser Kamaria! ¡Allí celebraremos tus bodas cuádruples! Voy al instante a llevar a Zeinab de tu parte los presentes y a decidir a su tío Zoraik a que te la conceda en matrimonio. ¡Y te lo prometo que no rehusará esta vez el viejo bribón! ¡En cuanto a Mahmud-el-Aborto no podemos castigarle porque va a ser pariente tuyo al entrar tú en su familia...!

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana. v se calló discreta.”

Continuará: La cuadringentésima sexagésima quinta noche…

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Valram

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sábado, 14 de noviembre de 2009

Las mil noches y una noche. Versión original, sin cortes. La cuadringentésima sexagésima tercera noche

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“Y cuando llegó la 463ª noche

Ella dijo:

...Como la víspera, hizo surgir de la tierra y del fondo del aire el palacio encantado, y penetró con el burro en el recinto protector alzado en un extremo del patio. Comenzó por murmurar ante el borrico Alí palabras cabalísticas, y le roció con algunas gotas de agua, que le tornaron a su primera forma humana; luego, manteniéndose a cierta distancia de él, le dijo: ‘¿Quieres ¡ya Alí! seguir ahora mis consejos, y antes de que te metamorfosee bajo cualquier otra forma peor que la primera, renunciar a tu proyecto temerario y marcharte por tu camino?’ El joven contestó: ‘¡No, ¡por Alah! ya que está escrito que mi fortuna sobrepujará a tu fortuna, necesito matarte o apoderarme del traje de Kamaria y convertirte a la fe del Islam!’

Y quiso precipitarse sobre el mago Azaria, que, al ver aquello, extendió la mano y le arrojó al rostro algunas gotas del agua que contenía la taza grabada con palabras talismánicas, gritándole: ‘¡Conviértete en oso!’ Y al punto Alí Azogue quedó transformado en oso, con una gruesa cadena unida a una anilla de hierro que le atravesaba el hocico, y con bozal, como los osos amaestrados para que bailen. Luego se inclinó el judío al oído del joven, y le dijo: ‘¡Ah malvado, eres semejante a la nuez, de la que no puede uno servirse mientras no le rompe la cáscara!’ Y le ató a una estaca hincada en el recinto fortificado, y no fue a buscarle hasta el día siguiente. Montó entonces en su mula de los días anteriores y arrastró detrás de él al oso Alí a la tienda después de haber hecho desaparecer el castillo encantado, y le ató junto a la mula, para ocuparse luego de su oro y de sus clientes. ¡Y el oso Alí oía y comprendía, pero no podía hablar!

Entretanto, acertó a pasar por delante de la tienda un hombre que vio al oso encadenado, y entró al instante para preguntar al judío: ‘¡0h maese Azaria! ¿Quieres venderme ese oso? A mi esposa, que está enferma, la han recetado carne de oso y grasa de oso para ungüentos: pero no encuentro nada de eso por ninguna parte’. El mago le dijo: ‘¿Vas a inmolarle en seguida o le cebarás primero para que te dé más ungüento?’ El otro contestó: ‘Está bastante gordo así para lo que necesita mi esposa. ¡Y hoy mismo voy a hacer que le degüellen!’ El mago repuso en el límite de la alegría: ‘¡Puesto que es para bien de tu esposa, te lo cedo de balde!’ Entonces el hombre se llevó al oso a su casa y llamó a un carnicero que llegó con dos hachas grandes, poniéndose a afilarlas una contra otra después de remangarse. Al ver aquello, el aprecio en que tenía su alma duplicó las fuerzas del oso Alí, que, en el momento en que le derribaban para degollarle, saltó súbito de entre las manos de sus verdugos, y voló más que corrió hasta el palacio del mago.

Cuando Azaria vio volver al oso Alí, se dijo: ‘¡Voy a hacer aún con él la última tentativa!’ Le roció, como de costumbre, y le devolvió su forma humana después de haber llamado aquella vez a su hija Kamaria para que presenciase la metamorfosis. Y la joven vio a Alí en su forma humana y le encontró tan hermoso, que concibió en su corazón un amor violento hacia él. Así es que encarándosele, le preguntó: ‘¿Es verdad, ¡oh hermoso joven! que no es a mí a quien deseas, sino sólo mi traje y mis efectos?’ El contestó: ‘¡Es verdad! ¡Porque se los destino a Zeinab, la sensible hija de Dalila, la lista!’ Estas palabras sumieron a la joven en un dolor y una consternación grandes,'haciendo exclamar a su padre: ‘¡Tú misma oíste al malvado! ¡No se arrepiente!’ Y roció al instante a Alí con el agua de la taza talismánica, gritándole: ‘¡Vuélvete perro!’ Y Alí se encontró en seguida convertido en perro callejero; y el mago le escupió en la cara y le dio un puntapié, echándole del palacio.

El perro Alí empezó a vagabundear extramuros de la ciudad; pero como no encontraba nada que comer, se decidió a entrar en Bagdad. Y he aquí que inmediatamente le acogieron los ladridos de todos los perros de los diversos barrios por donde pasaba, que al ver a aquel extranjero a quien no conocían y que así violaba las fronteras de que eran ellos guardianes, hubieron de perseguirle a dentelladas hasta los límites respectivos. Y de tal suerte iba el intruso de sitio en sitio, acosado y mordido cruelmente por doquiera; pero por fin pudo refugiarse en una tienda abierta que por casualidad estaba enclavada en territorio neutral. Por cierto que el propietario, que era un prendero vendedor de objetos de segunda mano, al ver a aquel desgraciado perro con la cola entre piernas, perseguido furiosamente por el ejército de los demás perros, cogió su bastón y le defendió contra los agresores, que acabaron por dispersarse ladrando desde lejos. Entonces, para demostrar su agradecimiento al prendero, el perro Alí se echó a sus pies con lágrimas en los ojos y le acarició, lamiéndole y moviendo la cola con emoción. Y permaneció a su lado hasta la noche, diciéndose: ‘¡Más vale ser perro que mono, por ejemplo, o algo peor todavía!’ Y por la noche, cuando el prendero cerró su tienda, se pegó a él y le siguió a su casa.

Y he aquí que apenas hubo entrado en su casa el prendero, su hija se tapó el rostro, y exclamó...

En este momento de su narración, Schehrazada vio aparecer la mañana, y se calló discreta.”

Continuará: La cuadringentésima sexagésima cuarta noche…

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